martes, 3 de noviembre de 2009

El Dragón Dorado y El Joven Cocinero


Hace mucho tiempo, en un reino muy tranquilo, nació la primera hija de los reyes de Eulandia, ubicada en las afueras de un bosque.

La princesa se llamó Dana Guadalupe. Tenía el hermoso rostro de su madre, pero con los ojos celestes como el cielo de su padre.

Pasados 20 años, se festejó su veinteavo cumpleaños con una gran fiesta. Invitaron a todos los vecinos de la ciudad y entre ellos al poderoso dragón dorado.

Todos ellos estaban muy bien vestidos, galeras, trajes de gala, sombreros glamurosos y vestidos en conjunto. Pero nadie fue mejor vestido que el dragón dorado que llevaba un traje de gala verde esmeralda igual que el color de sus grandes ojos, unos zapatos perfectamente lustrados, una galera con una cinta roja en ella y un simpático bastoncito negro con detalles en blanco.

Llegó la hora del baile y pusieron un tango, el dragón oyó la música y tanto le gustó que salió a bailar con una botella de vino. Bebió tanto que se puso a bailar como un loco y tanto bailó que el vino salió de su botella y calló al suelo, se resbaló con el y fue directo al piso manchando así, todo su hermoso traje.

Todos se echaron a reír, entonces el dragón se levantó furioso raptó a la princesa, la llevó y la encerró en un alcoba del castillo. Como todos estaban muy alborotados en la sala, bajó y convirtió a todos los invitados en ardillas. Cuando todo estuvo tranquilo, el dragón subió donde estaba la princesa, si darse cuenta que un joven cocinero había quedado escondido debajo de una mesa. Cuando vio que el dragón se alejaba, corrió de inmediato a buscar ayuda para salvar a la princesa y a todos los invitados. Como estaba solo, decidió ir al bosque por ayuda del fauno Tumnus, quien era famoso por ayudar a las personas. Este le dio una flecha y un arco. Se armó de valor y fue a salvar al reino el solo.

El pobre cocinero tuvo que pasar por 3 difíciles pruebas.

Esperó a que el dragón se quedara dormido para asomarse a la ventanilla de la torre mas alta del castillo, donde se encontraba la princesa, y poderle avisar sobre el plan que tenía para salvarla.

Bajó de prisa y comenzó a acomodar su arma, pero poniendo en la punta de la flecha un veneno muy poderoso que lo derrotaría, (se lo había dado el fauno Tumnus, pero no tenía planeado de usarlo…).

Subió muy cuidadosamente hacia la habitación aprovechando que el dragón estaba dormido, protegiendo su arma con mucho cuidado.

En el momento que el cocinero logró entrar a la habitación, el dragón despertó porque el cocinero, por muy mala suerte, había abierto la única puerta del castillo que rechinaba. En ese momento, los dos comenzaron a luchar y la princesa miraba muy desesperada de su alcoba. Cuando la princesa empezó a golpear las puertas de vidrio de donde estaba, el dragón se distrajo y el joven cocinero logró clavarle la flecha. Rescató a la princesa y de pronto todos los invitados se desencantaron. Al ver que ya había conseguido su propósito, se retiró a descansar, pero cuando pasó por la sala todos los invitados lo llenaron de aplausos y de agradecimiento.

Al día siguiente lo despertó el rey diciéndole:

- Querido cocinero vengo a ofrecerle la mano de mi hija en matrimonio, ella misma me lo pidió por demostrar su enorme valentía, y aunque no seas príncipe, te mereces esto. ¿Acepta?.

- ¡¡¡Claro que acepto!!! . Vengo enamorada de su hija desde que trabajo aquí, gracias por su propuesta, ¡acepto, acepto!.

A los 6 días de preparar la boda, el cocinero y la princesa Dana Guadalupe se casaron y después de un tiempo tuvieron 3 hijos, (dos hijos y una hija), y cada noche les narraban esta historia, pero contándoles la verdadera causa de la ocurrencia del veneno en la flecha, la princesa se lo había aconsejado, el príncipe no quiso porque se vio arriesgado hacer eso, pero con un con solo un beso de la ella había bastado para convencerlo.

Cinthia Grigolón.

Victoria Goicoechea.

Mariana Sanabria.

1º 2ª E.S.B. Nº 4

Trabajo de “Practicas del lenguaje”.


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